sábado, 13 de noviembre de 2021

Y ASÍ CULMINA...

Por Juan Carlos Henao Torres, 11°

Luego de una ardua lucha, donde nuestro pensamiento vagaba en busca de una respuesta hacia un resultado favorable, nosotros, esos pequeños espíritus con sed de conocimiento, escalábamos abrumantes colinas donde de vez en cuando divisábamos un fugaz horizonte.

De repente podríamos derrumbarnos hacia un bucle, donde únicamente esa pequeña luz, que significa esperanza, llamémosla “tierra” nos salvaría de cualquier laguna de inseguridad.

Me refiero a que, por la misma razón de ser seres insaciables, solemos absorber valiosos conocimientos, que de no ser por un buen mentor, un buen maestro, los arrojaríamos a ese mismo bucle del que hablábamos anteriormente.

Entre la penumbra de un estanque mental, existirá un puñado de tierra, donde alguien o algo tendrá aquella energía que nos hace falta, para convertir aquellas colinas en un extenso llano, donde al fin todo parezca estar claro.

Sin duda, esta sería una agradable realidad, pero no siempre se puede tomar el universo con pinzas y escoger con certeza qué podemos ser.

Por consiguiente somos como un libro de apuntes, donde a base de lecciones, inferencias y calificaciones, podemos encontrar, la forma de encontrar esa tierra, esa luz, ese desconecte, ese eterno instante.

En base a la práctica, ahora creamos un horizonte para nosotros, pues ahora no es un “horizonte estándar” en la cúspide de una colina a punto de colapsar.

Y entre aquel mar de posibilidades, entre la plenitud y propiedad de cada una de nuestras emociones y caminos por recorrer, dejaremos a un lado aquello que nos lleva a ese bucle; despertaremos en la realidad de reconocer quien somos, suprimiendo esa faceta de lo que pretendemos ser. Y así culmina…

No más amaneceres ni costumbres,
no más luz, no más oficios, no más instantes.
Sólo tierra, tierra en los ojos,
entre la boca y los oídos;
tierra sobre los pechos aplastados;
tierra entre el vientre seco;
tierra apretada a la espalda;
a lo largo de las piernas entreabiertas, tierra;
tierra entre las manos ahí dejadas.
Tierra y olvido.  [Maria Mercedes Carranza]

Tierra y lo que somos.



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