miércoles, 21 de agosto de 2019

PINTURAS DE JUAN PABLO AVENDAÑO

Juan Pablo Avendaño, joven del grado 10°01, nos comparte esta muestra del acto pictórico al que, a veces en su tiempo libre, se entrega. Felicitaciones a él por apostarle a lo creativo, al color, la luz y la belleza...¿Y tú cómo pintas la vida?

martes, 13 de agosto de 2019

CAMINO AL COLEGIO: DOS FOTOS

Por José Manuel Cano, 11°01

Recién amanece. Camino al colegio José Manuel captura estas dos fotos y nos las comparte. Y nosotros las acogemos porque la escuela debe acoger la sensibilidad. La escuela debe amanecer a la belleza. De lo contrario, se oscurecerán las aulas...


LA CATARSIS DEL SILENCIO

Por Camilo Castrillón, David Moncada, Juan Pablo Martínez, Miguel Ángel Montoya, Bryant Ángel, Marcelo Agudelo. 11°01  


Sueño con un mundo    
Foto: Julián Ospina
Donde haya un tesoro
Al otro lado del arcoíris.

Sueño con un mundo

Donde la infancia
Dure hasta la vejez.

Sueño con un mundo
Donde no se necesiten
Alas para volar.

Sueño con un mundo
Donde madruguemos
Para contemplar el amanecer
Y trasnochemos para contemplar un cielo estrellado.

Sueño con un mundo
Donde se pueda viajar entre países
En un avión de papel.

Sueño con un mundo
Donde cada día sea un poema
Y cada minuto una prosa.

Sueño con un mundo
Donde lo que se escriba

Se vuelva realidad.

lunes, 12 de agosto de 2019

LOS LABIOS Y LA ESCUELA

Los labios

Por Saúl Alejandro Amoro (Venezuela). 7°02





Los labios son muy frágiles, son muy suaves 
Y se derriten fácilmente. 
Son como una manzana cuando enrojecen 
Hay unos que cuando los ves te dejan sin hablar 
También te enloquecen. 
Por eso son tan lindos y pequeños y llaman la atención de los demás.

La escuela

Mi escuela es muy colorida
donde el resplandor del sol
solo brilla. Los colores son muy especiales
donde el color naranja puede reflejar.
Las flores se mueven solo cuando las ves.
Pero cuando entras tienen tanto amor
que no lo puedes ni creer...
Solo esa es mi escuela.

domingo, 11 de agosto de 2019

NO ME HAGAS MATAR


Por Esteban Zapata Mejía. 10°02

Dibujo de Camilo Castrillón, 11°01
- Dime Kaneki
- ¿Qué quieres que te diga?
- ¿Por qué te resistes?
- Me resisto porque me cansé de que me hagas matar a los demás.
- Yo no hago nada, eres tú quien los matas.
- No, eso no es cierto.
- ¿Sabes qué? Es verdad, y si no es así, dime: ¿Por qué tienes sangre en tus manos?
- No, tú lo hiciste, tú eres un demonio con sed de sangre que vive dentro de mí.
- Ja, ja, ja. ¿Por qué dices que soy un demonio con sed de sangre?
- Porque siempre pienso en matar y beber la sangre de aquellas personas que me ordenas
- Mmm, mírate en el espejo y dime: ¿Qué es lo que ves?
- Veo que tengo los ojos rojos y que me salen lágrimas de sangre.
- Y dime: ¿Qué mas vez en el espejo?
- Veo que tengo sangre por todo el cuerpo y cortes en la piel
- Sí, ¿y sabes por qué?
- No, dime por qué.
- La sangre que está por todo tu cuerpo es la sangre de aquellas personas a las que has matado.
- Y dime: ¿Por qué tengo cortes en la piel?
- Cada vez que matas a alguien te cortas para que el dolor de esas cortadas te haga sentir y te vuelva humano.
- Tenías razón: yo soy el demonio, ¿tú quien eres?
- Yo soy tu mente, y por eso sé quién eres aunque tú no lo sepas.

UNA MONEDA AL AIRE

Por Simón Carrillo, 10°02 

Foto: Julián Ospina
Tendré que poner a prueba de nuevo mi suerte. Mi cuerpo ya está cansado, cansado de pisar esta tierra que ya no es mía, exhausto de esperar ese preciado mañana, uno en el que al levantarme pueda sentir esa brisa de aquellos árboles que a apunta de excavadoras y "proyectos de desarrollo" lograron arrebatarme. Uno en el que no tenga que esperar con desconsuelo el llanto de mi madre cada mes, cuando en las revuelterías se nos niega la papa que solíamos arrancar, cuando a mi hermano que tanto disfrutaba de contemplar las estrellas a medianoche en la finca ya toca ponerle velitas para que algún día encuentre el camino a casa. Muchos dicen que hay que levantarnos, afilar los machetes, salir a las calles y levantar muy alto las pancartas, y hacer que se escuche nuestra voz, pero cómo no llenarnos de temor, si quien dice protegernos despliega sin cuidado alguno ese manto tenebroso y oscuro, que poco a poco se ha ido llevando a muchos de los que aún tenemos fe, nos amurallan como a animales entre reformas y nuevos mandatos, y al que no matan lo asfixian con más y más impuestos. Allá arriba discuten y avientan sus oprobios, mientras estamos mendigando un pedazo de pan, ajustan sus costoso trajes, mientras cosemos nuestros harapos, e incluso, se bajan sus pantalones y muestran el trasero sin vergüenza, mientras nuestros niños mueren sin ninguna atención o escrúpulo. Muchos ya se resignaron, a condenarse, a condenar a sus seres queridos y a sus futuras generaciones. Pero cuando el pueblo se canse de que desangren sus entrañas, cuando por mano propia se limpien la mugre que las élites se encargaron de echar en sus ojos, cuando ni la selva pueda escuchar el lamento de los caídos, nos levantaremos, renacidos en furia e inconformismo, ese cúmulo de últimos suspiros hablará por nosotros. Por aquellos dueños de la miseria, por los sin techo, por esos que llevan ausentes tanto tiempo, por los desahuciados y desprotegidos, por mi pueblo hecho ruinas cubierto de fango y de humillación, la moneda algún día estará de nuestro lado.

ISABELLA Y YO

Por Isabella Elejalde Cañas.  11º-02 

Como un injerto diminuto insertado dentro de la intimidad —hasta entonces inerte— de una muchacha cualquiera, pero escuálida como quien más, Isabella se refugiaba en el calor de su progenitora. Un calor que le parecía ajeno; que pendía de un hilo, cual gota de roció, resbalándose endeblemente.

Isabella fue quizás un miembro inesperado de la familia, pero finalmente les hizo olvidar su congoja por un tiempo. Yo, en cambio, fui un pedacito de caos. Mi conducta sería inherente a ello, realmente. 

Isabella revolotea entre los jardines y se vuelve morada, por tiempos azul; yo dejo de ser por momentos y me entrego al cauce desquiciado de la banalidad, quizá por un intentar solventar algún sentimiento de soledad. 

Y ASÍ CULMINA...

Por Juan Carlos Henao Torres , 11° Luego de una ardua lucha, donde nuestro pensamiento vagaba en busca de una respuesta hacia un resultado f...