Todo empieza por el vacío que te causo la herida en tu alma, buscas tanta aprobación, mientras buscas tu figura paterna, tu alma parece un chaleco militar, envuelto de hoyos profundos por las balas de sus oponentes, tan resistente como tú misma para que no lleguen los sentimientos encontrados por tu pasado.
Te vendes pensando que es insignificante tu dignidad, pareces un juguete, un juguete que sólo se busca para complacer necesidades.
Deja de utilizar máscara, es inevitable pensar en cómo razonas, crees que no hay más opción que venderse a sí misma, obligándose a deleitar a los otros; debes estar marchita de pasar por cada parque, centro, habitación.