Todo empieza por el vacío que te causo la herida en tu alma, buscas tanta aprobación, mientras buscas tu figura paterna, tu alma parece un chaleco militar, envuelto de hoyos profundos por las balas de sus oponentes, tan resistente como tú misma para que no lleguen los sentimientos encontrados por tu pasado.
Te vendes pensando que es insignificante tu dignidad, pareces un juguete, un juguete que sólo se busca para complacer necesidades.
Deja de utilizar máscara, es inevitable pensar en cómo razonas, crees que no hay más opción que venderse a sí misma, obligándose a deleitar a los otros; debes estar marchita de pasar por cada parque, centro, habitación.
Me genera tristeza amarga saber que llegaste allí solo buscando aprobación, crees que como todos te desean eres lo último en este mundo, aunque la realidad es que te ven como un objeto para complacer necesidades.
No me guardo mis palabras, tampoco las comunico, pero sí las escribo; y en esta ocasión quiero demostrar mi indignación ante la sociedad carnal y facilista, portadora de vacíos internos con ganas de ser llenados con dinero y aprobación.
Denigras los ojos de los que te rodean mientras realizas tus expresiones faciales que condenan al instinto carnal, no sé si es imposible controlarse a sí mismo, o tal vez queremos ser tan liberales mientras nos complace alguien lleno de dolor y traumas internos.
No te importa si tiene ochenta y ocho años, lo único que quieres es llenar tus bolsillos con dinero fácil, con dinero recibido de una desfiguración propia, solo quieres llenar tu vacío interior que en las noches te consume, que con el recuerdo de la inocencia de la niñez te desvela.
Pobre de tu misma, sabes que te sientes utilizada y finges que no te importa, crees que te ves provocativa aunque en realidad te ves tan desagradable que después de probarte se van y ni te recuerdan entre tantas.
Eres tan común, tan accesible, no se necesita ni un esfuerzo para llegar a tenerte.
Conozco tu interior y lo que quieres, piensas que hipnotizas sabiendo que desintegras la imagen de una mujer, me da vergüenza saber que aunque te llegan tantos consejos de los que te aprecian sigues allí, fingiendo ser tan feliz, pero tranquila que la máscara no te servirá para siempre, pronto te verás cara a cara con tu realidad, con el espectro de tu verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario