Así como las casas cuando están vacías se ponen frías, producen eco y comienza lentamente a caerse, las escuelas vacías podrían morir. De seguro, no es lo que va suceder a nuestro Liceo.
Al ir a recoger los trabajos correspondientes a primer período quise tomar unas fotografías que nos estimularan la memoria, que despertara recuerdos de lo que en esa planta física se ha vivido y seguimos viviendo.
Extrañamos la escuela, su algarabía, su biblioteca, el sol matutino, en fin, pero son los compañeros a quienes más extrañamos, su sonrisa y calor humano. La escuela, más allá de las clases, es el encuentro con el otro, cuyo rostro, al decir de un filósofo, es quien nos da el mandato sagrado de "No Matarás". Cada uno de nosotros, único y diferente, es digno de vida y solidaridad.
De la escuela a la que somos siempre bienvenidos todos tenemos una memoria...
De la escuela a la que somos siempre bienvenidos todos tenemos una memoria...
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