Por Camilo Castrillón, 11°02
Aquellos mineros, luego de meses de arduo trabajo, por fin encontraron ‘’diamantes en bruto’’.
Estos mineros han dedicado tiempo a pulir sus ‘’diamantes’’ para que un día tengan un alto valor comercial y así poder demostrarle al mundo que son buenos productores de diamantes. Pero, ¿qué pasa con el resto de la excavación? Algunas de las rocas de allí también son diamantes, pero menos brillantes, otras son piedras preciosas en formación, las cuales aún les falta tiempo para poder brillar tanto o más que cualquier otra. Luego están las simples y burdas rocas sin ningún valor, no importa el tiempo que pase ni el esmero que se les aplique, por simple convicción no brillarán nunca.
Estos mineros han dedicado tiempo a pulir sus ‘’diamantes’’ para que un día tengan un alto valor comercial y así poder demostrarle al mundo que son buenos productores de diamantes. Pero, ¿qué pasa con el resto de la excavación? Algunas de las rocas de allí también son diamantes, pero menos brillantes, otras son piedras preciosas en formación, las cuales aún les falta tiempo para poder brillar tanto o más que cualquier otra. Luego están las simples y burdas rocas sin ningún valor, no importa el tiempo que pase ni el esmero que se les aplique, por simple convicción no brillarán nunca.
En el tiempo previo a la exhibición de diamantes del país, aquellos mineros contratan a los mejores joyeros que encuentran para que pulan sus preciadas piedras para mostrarlas con gran orgullo.
El día de la exhibición dispusieron sus mejores obras en estantes grandes y llamativos, y escondieron el resto en la parte trasera del local, tapados con una manta negra que los oscurecía. Este manto les arrebatará el brillo a aquellas que intenten brillar y convertirá en polvo a aquellas que jamás brillarán.

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